La traducción literal del latín es "¿Dónde
están?".
Esta pregunta se hacían en la edad media acerca de las personas
que han muerto:¿Dónde están todas las personas
que han pasado por el mundo?
¡Están muertas! ¿Ya no existen?
Pero hay personas que durante su vida han hecho cosas importantes
y esas obras son recordadas para siempre y en la memoria de sus
obras está su propia memoria, con lo que nunca llegan a desaparecer
del mundo; es como si viviesen eternamente en sus obras.
Este mismo espíritu se puede observar en el villancico de
Juan del Enzina, contenido en el Cancionero Musical de Palacio, "Todos
los bienes del mundo":
Todos los bienes del mundo
pasan presto y su memoria
salvo la fama y la gloria.
La fama vive segura
aunque se muera el dueño
los otros bienes son sueño
y una çierta sepoltura.
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Todos aquellos compositores que vivieron en el siglo XVI, nosotros
queremos que vivan en las interpretaciones que nosotros hacemos
de sus obras y por ello los recordamos y revivimos en nuestras actuaciones.

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