Hasta ahora hemos grabado una vez en disco nuestro trabajo .

"No hagamos torres sin fudamento, que el Señor no mira tanto la grandeza de las obras,
como el amor con que se hacen" Samta Teresa de Jesús.

Presentado en Noviembre de 2001.

 

A la hora de iniciar la preparación de este trabajo, fueron muchas las dudas que se nos plantearon respecto al repertorio a abordar, ya que queríamos realizar un cd que representara el trabajo del Coro en sus ocho años de vida, pero mostrando nuestra tendencia que se prolonga hacia el futuro más próximo.

El Coro ejercitándose antes de comenzar la grabación.

Nos esperaba un día muy largo y había que estar preparado.

No había duda de que la polifonía sacra era la más adecuada para esta primera experiencia, pero no podíamos abarcar todos los estilos y compositores del siglo XVI, a la vez creíamos imprescindible que estuviese presente una representación del Canto Gregoriano, soporte sobre el que se desarrolló mucha música sacra en el Siglo de Oro, y de esta manera dar cabida en la grabación a una nueva formación creada recientemente en el seno de nuestro coro: la Capilla Gregoriana del Stmo. Cristo del Calvario.

Nos propusimos entonces, mostrar una representación de los más destacado, sabiendo de ante mano que no estarían todos los que son, pero a la vez seguros de que sí que son todos los que están.

La Capilla grabó varios cantos en la que era la primera experiencia con el canto de muchos de sus componentes, depués de solamente dos meses de ensayo.

Era fundamental incluir a Juan Vásquez, compositor extremeño y uno de los más importantes de la Escuela Andaluza, y adelanto de nuestro próximo trabajo, dedicado exclusivamente a su obra; sin olvidarnos, por supuesto, de los dos maestros fundamentales de su Escuela: Cristóbal de Morales y Francisco Guerrero. Una vez hecha esta selección era fácil llegar a la conclusión de que debía estar presente el más grande e internacional polifonista español de todos los tiempos: Tomás Luis de Victoria; sin embargo, no hemos querido adentrarnos en su obra más colosal: el Officium Hebdomadae Sanctae, al cual dedicaremos un trabajo discográfico en el futuro, o al menos esa es nuestra intención.

De la Escuela Catalano-Aragonesa: Melchor Robledo, Maestro de Capilla de la Catedrales de Tarragona y “El Pilar” en Zaragoza, y Cantor Papal en el Vaticano.

Fuera de España, no podía faltar el primero de entre todos los de su tiempo:
Giovanni Pierluigi da Palestrina, que junto con Orlando di Lasso suponen el culmen de la Polifonía europea del Renacimiento. Y de Inglaterra, uno de sus más grandes:
William Byrd y su motete “Ave verum Corpus”.

Fueron muchas horas de grabación y muchos nervios, pero finalmente quedamos satisfechos con el trabajo realizado.

Por último, dos obras más conocidas en nuestros días que sus autores:
“Regina caeli” de Gregor Aichinger y “O Iesu Christe” de Jachet van Berchem.

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por sólo 6 € (más gastos de envío).

 
 
 
Notas al disco (por Jose Miguel Galán)
 
 

- Canto Gregoriano

Antiphona: Veni Sponsa Christi

La antífona "Veni Sponsa Christi" pertenece al Oficio de Laudes del Domingo de Adviento y se trata de la antífona del Magnificat. Canto muy breve del que se sirvió el gran maestro Palestrina para componer su motete homónimo y sobre éste la Misa también con el mismo nombre.

"Ven, Esposa de Cristo, recibe la Corona eterna
que el Señor te ha preparada"

 

- Giovanni Pierluigi da Palestrina (ca.1525-1594)

Motectum: Veni Sponsa Christi

En este motete, Palestrina es muy fiel al cantus firmus en muchos pasajes de distintas voces que se van entrelazando hasta conseguir un contrapunto elaborado, pero claro y conciso en el que el oyente no pierde nunca "de vista" la melodía gregoriana, así como la comprensión del texto. Es un claro ejemplo de la utilización de motivos gregorianos para la elaboración de piezas contemporáneas al autor, una actualización del canto eclesiástico en una época y un autor muy comprometido con la doctrina del Concilio de Trento.

 

- Orlando di Lasso (1532-1594)

Oculus non vidit

Al abordar la siguiente obra, con Orlando di Lasso como compositor, podemos decir que hemos alcanzado el culmen de la representatividad de los principales compositores europeos del siglo XVI, sin olvidarnos del trío maravilloso que forman dentro de la música hispana Victoria, Guerrero y Morales, cuya importancia en la polifonía de su tiempo no queda muy lejos de los mencionados al principio.

La obra en sí es una pieza musicalmente sencilla a dos voces en contrapunto, en esta ocasión interpretada en la tesitura de voces graves. Su texto está extraído del Segundo Capítulo de la Primera Carta del Apóstol San Pablo a los Corintios.

"Cosas que ojo no vio ni oído oyó,
que ni han surgido en el Corazón del hombre,
son las que Dios ha preparado para aquéllos que le aman"

 

- Francisco Guerrero (1528-1599)

Ave Maria (a 4 v.)

La figura de Francisco Guerrero, sevillano de nacimiento y una de las figuras más importantes del panorama musical español del siglo XVI, todavía sigue siendo para el gran público un compositor a la sombra de Tomás Luis de Victoria o del gran Cristóbal de Morales, sevillano como él. Ni una cosa ni la otra son ciertas, e incluso podemos decir que Guerrero es uno de los nexos de unión entre Morales y Victoria: estudió sus primeros rudimentos de música con el primero y confraternizaba con Victoria hasta tal punto que éste último publicó en una de sus colecciones de motetes dos obras del maestro Guerrero. En diversas ocasiones hemos leído de Guerrero que es conocido como el "Cantor de María", título historiográfico que ilustra el gran número de obras que Guerrero dedica a la Virgen y al Oficio Divino.

Oración dirigida a la Santísima Virgen, así conocida por comenzar en latín con estas dos palabras. Consta de dos partes. La primera reproduce el saludo del arcángel S. Gabriel a María y el de su prima S. Isabel (Lc 1, 28.42). La segunda es una petición.

"Salve, María,
llena eres de Gracia,
el Señor es contigo,
bendita Tú entre las mujeres,
y bendito el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Reina del Cielo,
¡O Madre de Dios!
Ruega por nosotros, pecadores,
para que te veamos con los elegidos."

 

- Canto Gregoriano

Sequentia: Victimae Paschali laudes

Desde su nacimiento, la música cristiana fue una oración cantada, que debía realizarse no de manera puramente material, sino con devoción, o como lo decía San Pablo "cantando a Dios en vuestro corazón". El Texto es pues la razón de ser del Canto Gregoriano. En realidad el canto del texto se basa en el principio de que -según San Agustín "el que canta ora dos veces".

A la hora de escoger los Cantos a interpretar por la Capilla Gregoriana, era difícil pasar por alto uno de los más bellos entre todos, sin duda la secuencia para el Domingo de Resurrección "Victimae Paschali laudes".

"A la Víctima pascual
ofrezcan alabanzas los cristianos.

El Cordero redimió a las ovejas:
Cristo inocente
reconcilió a los pecadores con el Padre.

La muerte y la Vida se enfrentaron
en lucha singular.
El dueño de la Vida, que había muerto,
reina vivo.

Dinos, María, qué has visto en el camino?
Vi el sepulcro de Cristo viviente
y la gloria del que resucitó,
a unos ángeles, el sudario y los vestidos.

Resucitó Cristo, mi esperanza;
precederá en Galilea a los suyos
Sabemos que Cristo verdaderamente
resucitó de entre los muertos.

Tú, Rey victorioso, ten piedad.

Amen, Aleluya."
 

- Canto Gregoriano

Antiphona: Regina caeli -Tonus simplex

La Antífona gregoriana "Regina caeli" en su tono simple es, aún hoy en día, conocida e interpretada en la mayoría de los templos católicos de todo el mundo.

"Reina del Cielo
alégrate, Aleluya.

Porque Aquél al que mereciste
llevar en tu seno, Aleluya,
resucitó, según había dicho. Aleluya.

Ruega por nosotros a Dios. Aleluya."
 

- Gregor Aichinger (1564-1628)

Regina caeli

Según la melodía de la anterior, compone el compositor Gregor Aichinger la obra homónima a cuatro voces en un ejemplo más de reutilización de las melodías gregorianas para la liturgia del siglo XVI.

 

Tomás Luis de Victoria (ca.1548-1611)

O magnum mysterium

Si tenemos que hablar de uno de los compositores predilectos de nuestro coro, tendremos que referirnos al abulense Tomás Luis de Victoria, y no sólo por que es el más conocido sin duda de los polifonistas españoles del XVI, aún hoy en día, si no por su "Officium Hebdomadae Sanctae" verdadero ejemplo de inspiración mística en el campo de la música.

Fuera del Officium, una de las obras más conocidas e interpretadas del compositor es, sin duda, el motete "O magnum mysterium", que él mismo "parodió" en una Misa que lleva el mismo nombre.

La característica más tipicamente española que puede ancontrarse en los motetes que hemos seleccionado de este compositor es, sin duda, la cuidada forma de la composición por intentar transmitir con la música el significado del texto. Victoria, no obstante, no se obsesiona con ilustrar gratuitamente las palabras y prefiere crear en cada composición ua atmósfera de emoción general de acuerdo con la naturaleza específica del texto en cuestión.

Un ejemplo perfecto es el motete "O magnum mysterium", en el que consigue en la primera parte un absoluto sentimiento piadoso gracias a una combinación de un cromatismo melódico, donde predominan "oscuras" consonancias de terceras y sextas menores e irregularidades métricas tanto en cada voz como entre las cuatro partes simultáneas, todo ello conduciendo hacia la exaltación contrastante del "Alleluia" final.

"¡Oh gran misterio y admirable Sacramento,
que las criaturas vieran al Señor nacido,
acostado en un pesebre!
O bienaventurada Virgen,
cuyas entrañas merecieron llevar
a Jesucristo, el Señor.
Aleluya, aleluya."

 

- Canto Gregoriano

Hymnus: Veni creator Spiritus - In Festo Pentecostes -

Volvemos al Canto Llano, con otro conocido e interpretado hasta nuestros días: el Himno de Pentecostés "Veni creator Spiritus". Si bien la reciente creación de la Capilla y la inexperiencia de sus componentes no lo permitía en el momento de la grabación, este canto se presta perfectamente a una alternancia de dos grupos dentro del cuerpo de cantores.

"Ven Espíritu creador,
visita las almas de tus fieles.
Llena de divina gracia los corazones
que Tú mismo has creado.

Tú eres nuestro consuelo,
don de Dios altísimo,
fuente viva, fuego caridad,
y espiritual unción.

Tú el dedo de la diestra de Dios,
Tú el prometido del Padre,
pones en nuestros labios
los tesoros de tu palabra.

Enciende con tu luz nuestros sentidos,
infunde tu amor en nuestros corazones
y con tu eterno auxilio
cobnforta la flaqueza de nuestra carne.

Aleja de nosotros al Enemigo,
y danos pronto tu paz,
siendo Tú mismo nuestro guía
evitaremos todo mal.

Haz que por Ti conozcamos al Padre
y que sepamos también del Hijo,
haz que creamos siempre en Ti, que,
procediendo de ambos, eres su Espíritu. Amen.
"

 

- William Byrd (1543-1623)

Ave verum Corpus

Que William Byrd es uno de los compositores más representativos del último periodo del Renacimiento no ha sido el motivo para la elección de la siguiente obra: "Ave verum Corpus". Esta obra en sí misma, es una joya dentro del siglo de Oro de la Polifonía: expresiva, emocionante, contenida pero a la vez desgarradora en algunos de sus pasajes, es fiel reflejo de la preeminencia del texto sobre la música, pero no como elemento limitador de ésta, sino como potenciador de la virtud que tiene la música de emocionar, de sugerir ambientes, estados del alma.

"Salve, verdadero Cuerpo,
nacido de la Virgen María:
verdaderamente padeció
y fue inmolado en la cruz
en beneficio del hombre:
de cuyo costado abierto
manó agua y sangre.
Que seas probado por nosotros
en el momento de la muerte.
Oh, dulce, oh piadoso,
oh Jesús, hijo de María.
Ten misericordia de mí."

 

- Giovanni Pierluigi da Palestrina (ca.1525-1594)

O bone Iesu

De la genial obra de Palestrina, no se puede decir que "O bone Iesu" sea una de las más elaboradas piedras preciosas, sin embargo, a día de hoy, esta obra es una de las más conocidas e interpratadas por multitud de coros. Sencilla, pero a la vez elegante, honda, penetrante. Palestrina subordina su genio contrapuntístico en esta ocasión y se muestra en un desarrollo sencillo, claro, preciso. Una obra que merecía, a nuestro juicio, estar presente en este trabajo.

"O buen Jesús.
Ten misericordia de nosotros,
porque Tú nos creaste,
Tú nos redimiste con tu Preciosísima Sangre"

 

- Jachet van Berchem (?-1580)

O Iesu Christe

La siguiente obra: "O Iesu Christe" de Jachet van Berchem, es sin duda un caso común dentro no ya de la polifonía renacentista, sino de la música coral en general, en el que la fama de la obra supera con mucho a la de su compositor. En este caso, es claro que esta obra, de una belleza y dulcura pasmosa, es la tarjeta de presentación de este compositor.

"Oh, Jesucristo, ten piedad de mí.
Aun cuando desfallezco de dolor,
Señor, Tú eres mi esperanza.
Yo te he invocado.
Ten piedad de mí."

 

- Cristóbal de Morales (ca.1500-1553)

Peccantem me quotidie

Desde épocas tempranas, tanto la Iglesia como los compositores, han dado gran importancia a la Liturgia de Difuntos (incluyendo ésta, la Liturgia de las Horas y la Misa de Requiem).

Cristóbal de Morales es el Maestro español del Siglo de Oro en la polifonía. Quizá no tan internacional como Victoria, ni tan "casero" como Guerrero, Morales supo captar la influencia recibida en sus años en Roma de compositores extranjeros, pero sin dejar de reflejarse como un compositor auténticamente español.

"Peccantem me quotidie" no pertenece a su Officium Defunctorum, pero debido a nuestra configuración de voces, a la cual se adaptaperfectamente, y a la popularidad que hoy día tiene en multitud de coros, hemos creído oportuno incluir esta pieza en nuestra selección.

"Cada día peco contra Ti
y no me arrepiento.
El temor de la muerte me estremece
porque en el infierno
no hay redención posible.
Ten piedad de mí, oh Dios, y sálvame."

 

- Cristóbal de Morales (ca.1500-1553)

Introitus: Requiem aeternam - ex Missa pro Defunctis a 4v.-

Además de su gran Missa pro Defunctis incluída en su Officium Defunctorum a cinco voces, más que conocida por todos, Morales compuso otra Missa pro Defunctis a cuatro voces. Según parece, compuso esta Missa tras su retorno a España, mientras oficiaba como Maestro de Capilla en la Corte del Duque de Arcos de Marchena, desde Mayo de 1548 hasta, por lo menos, Febrero de 1551, antes de aceptar un puesto similar en la Catedral de Málaga. El teórico y compositor Juan Bermudo menciona en su "Declaración de Instrumentos Musicales (Osuna, 1555), que esta obra estaba dedicada al Conde de Ureña.

"Dales, Señor, el descanso eterno,
y brille para ellos la luz eterna.

Te cantarán himnos, Dios, en Sión
y se te ofrecerán votos en Jerusalem.
Escucha mi oración,
Tú a quién todos iremos.

Dales, Señor, el descanso eterno,
y brille para ellos la luz eterna."
 

- Juan Vásquez (ca.1510-1570)

Graduale: Requiem aeternam - Ad Missam ex Agenda Defunctorum -

Juan Vásquez nace en Badajoz (Extremadura) hacia el año 1510. Aparece vinculado por primera vez a la música como cantor en la Catedral de Badajoz en el año 1530, dónde probablemente recibe formación musical de los músicos coetáneos de la Catedral pacense, con un influjo de la música de la vecina Portugal, debido al estratégico enclave de la ciudad de Badajoz. Después de su paso por la Catedral de Palencia y Madrid, cuando Vásquez toma contacto con el círculo de músicos de las cortes nobles, en 1545 vuelve a Badajoz, esta vez como Matestro de Capilla, permaneciendo allí hasta 1550. Durante esta época realiza un viaje a Villaviciosa, sede de la Corte de los Duques de Bragança, dónde bien pudo tomar contacto con la música que tan notablemente se cultivaba.Hacia 1551 se traslada a Osuna al servicio de don Antonio de Zúñiga. En Sevilla Juan Vásquez vivió hasta su muerte, en fecha desconocida, pero posterior a 1560. Es en esta etapa cuando ve impresas sus obras, y toma contacto con los más ilustres compositores de la Escuela Andaluza, entre ellos Cristóbal de Morales y Francisco Guerrero.

"Dales, Señor, el descanso eterno,
y brille para ellos la luz eterna.

El justo será recordado eternamente,
no temerá las malas nuevas."
 

- Canto Gregoriano

Graduale: Christus factus est

La Liturgia de la Iglesia Católica para el Triduo Pascual (Semana Santa), supone un Tesoro en cuanto a la riqueza de obras de Canto Gregoriano, que durante siglos han conmovido el corazón de los creyentes en los días de celebración de la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesucristo.

El Graduale para el Missa "In coena Domini" del Jueves Santo es una de los cantos más impresionantes para el oyente.

"Cristo por nosotros se sometió incluso a la muerte,
y una muerte de Cruz.
Por eso Dios lo levantó sobre todo
y le concedió el Nombre-sobre-todo-nombre"

 

- Melchro Robledo

Domine Iesu Christe

Compositor español, Maestro de Capilla de la Catedral de Tarragona en 1549, formó parte durante un periodo de la Capilla Papal en Roma antes de ser Maestro de Capilla en la Seo Catedral de zaragoza en 1569. Su reputación hizo pervivir su música a lo largo del tiempo y fue interpretada después de muerte en la Catedral de Zaragoza, junto con la música de compositores de la talla de Victoria, Josquin, Morales o Palestrina.

"Señor Jesucristo, en la Cruz clamaste:
- Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado? -
y con pena y dolor gritaste:
- A tus manos, Padre, ancomiendo mi espíritu -."

 

- Tomás Luis de Victoria (ca.1548-1611)

O vos omnes

El hecho de que ninguna de las obras de Victoria que aparecen en este cd pertenezca a su Officium Habdomadae Sanctae, es un acto deliverado de guardar para un futuro, una interpretación muy anhelada por nuestro coro, como es la de los Responsorios de Tinieblas, que no por tantas veces grabados, por tantos y tan buenos coros algunos, dejan de tener interés y ser motivo de satisfacción.

Aunque no fue publicado dentro del Officium, el Motete "O vos omnes", guarda gran relación musical con los responsorios correspondientes del Officium: "O vos omnes" y "Oculus non vidit", compartiendo además del texto, gran consonancia melódica con ellos.

Este motete concretamente contiene la indicación "Feria Sexta in Parasceve".

"¡Oh, vosotros todos, los que pasáis por el camino!
Prestad atención y ved
si existe dolor semejante al mío.

Atended, pueblos del mundo, y ved mi dolor,
si existe dolor semejante al mío."